Si entraste hoy a google, habrás notado que el logo está disfrazado de algo que parecen chícharos (arvejas o guisantes en otros países), eso es porque… son chícharos
para conmemorar el 189 aniversario de Gregor Mendel, quien es considerado el padre de la genética y, desde luego, no es la primera vez que la gran G celebra a un biólogo famoso.
Seguramente recuerdas la famosa historia de los chicharitos que ociosa y detalladamente estuvo plantando durante años, si no, te la contaré rápidamente:
Había una vez un padrecito que entre rezo y rezo se puso a plantar chícharos, observó que las plantas “hijas” tenían características de las plantas “padres” (como el color de la flor, la textura del chícharo, y otras), pero en ocasiones aparecían “hijas” diferentes y se dió a la tarea de averiguar por qué pasaba eso. Luego de muchas generaciones de plantas, de tomar notas muy detalladas y de experimentar con distintas combinaciones de “padres, hijos y nietos” dedujo las leyes de la herencia.A pesar del trabajo que realizó, sus descubrimientos quedaron en el olvido durante años hasta que a principios del siglo pasado fueron re-descubiertos y comprendidos, aunque esto originó un intenso debate entre los biólogos que apoyaban las teorías bioestadísticas de variación fenotípica (o sea analizar con números estadísticos los cambios en la forma que expresan los genes) llamada también biometría; hasta que finalmente ambas teorías (genética mendeliana y bioestadística) ayudaron a que se formara la síntesis moderna de la biología evolutiva.
El lado oscuro de las publicaciones de Mendel también surgió con el re-descubrimiento de sus escritos, ya que extrañamente se ajustan com demasiada precisión a la teoría, lo que podría sugerir que cuchareó sus datos pero al final se mantiene como padre de la genética y sin duda sus observaciones fueron únicas para su tiempo e incluso para principios del S.XX, así que hasta aquí lo dejamos y
¡feliz cumpleaños de Mendel!








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